Esto es lo que necesitas para irte a vivir en pareja y no sea el fin de tu relación

13 October 2017

Si estás pensando en mudarte con tu pareja, piensa que es un gran paso… ok, eso lo sabes pero aceptémoslo, una cosa es amarse a morir cada quien en su casa y la otra lo es ya viviendo juntos. Ahí es cuando viene el fin, más porque uno no está de acuerdo en cómo acomodas el papel de baño, etcétera.

Irse a vivir en pareja suena bonito. Todo parece felicidad y color de rosa. La realidad es muy distinta, pues todo puede ser el fin de tu relación. Así que para aprender a sobrevivir en ella, te van estos consejos.

Ten expectativas reales

Esto parece una obviedad, pero no lo es. Si todo va bien, al empezar a vivir juntos tendrán detalles el uno con el otro. El primer fin de semana él se levantará a hacerte el desayuno y el viernes por la noche ella preparará lasaña con velas en el comedor. Pero hay que ser realista y ni todos los viernes uno va a cenar con velas ni todos los domingos tendrás jugo de naranja recién exprimido. Y, por lo que más quieran, no esperes que se bañen siempre juntos. Eso, sencillamente, no funciona así. Cuanto antes lo aceptes, mejor para ambos. Se llama rutina.

Las cuentas claras

Irse a vivir juntos implica gastos compartidos. La renta, por supuesto. Pero la comida, las cosas de limpieza, imprevistos como que se atasca el fregadero y el plomero les cobra un ojo de la cara por diez minutos de visita. Hablen sobre todo esto antes de mudarse. Tengan una cuenta común, o un bote en la cocina, donde cada uno pone su parte mensual y paguen las cosas conjuntas con ese dinero. Dejénse del buena onda “no, cariño, que esto lo pago yo” cuando estás en el supermercado comprando lentejas y arroz. El dinero de la casa es para la casa. Respetenlo. Se están haciendo un favor.

Limpia. Ordena. Siempre

Aquí debería haber un compromiso firmado ante notario que incluyera la tortura en caso de no cumplirse. Hagan como quieran. Distribuyan las tareas, pongan un día de limpieza general, contraten a una persona que vaya una vez a la semana, lo que sea, pero organizados. Porque nada les sacará más de quicio que encontrarse los platos de ella sin lavar por la mañana o los vasos de él dando vueltas por una casa inundada de una capa blanca insoportable llamada polvo. No lo dejen para mañana nunca.

Respeta su espacio

Respeta su espacio y ten el tuyo. Viven juntos, no son siameses. Ni compartes su cepillo de dientes, ni estás en el baño cuando hace sus necesidades ni le revisas el WhatsApp mientras se baña.

Y ten paciencia

Sí, ten paciencia. Ten paciencia con su manera absurda de colocar los yogures en el refrigerador, con sus olvidos al hacer las compras y con su obsesión en separar la ropa de la lavadora en blanca, negra y de color. Ten paciencia porque contigo también hay que tenerla. Porque a ti hay que tolerarte la manía de poner los pies encima de la mesita del comedor y la regla esa de tener siempre una cartón de leche enfriando en el refri. Ten paciencia y disfruta. Están construyendo su rutina, un universo que tendrá solo sus reglas; aquel lugar, al que si todo va bien, por fin ambos podrán llamar hogar.