Cosas que solo vas a aprender cuando te vayas a vivir absolutamente sol@

27 March 2018

Ni tu primer trabajo, ni la Universidad, ni los pelos en las axilas. El momento en el que te haces adulto es cuando te marchas de la casa familiar y, de una forma u otra, aprendes lo que todos necesitamos aprender en nuestra vida si queremos sobrevivir.

Cocinar no es tan malo

Lo peor es pensar qué cocinar para conseguir una dieta variada. En este momento de tu vida es donde suele mostrarse tu creatividad inventando cientos de platos únicamente con pasta.

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Las cosas no se auto-arreglan, ni auto-lavan, ni auto-nada

En casa de tus padres, las cosas siempre estaban funcionando y limpias, sin tener que mover un dedo. Olvídate. De repente, tu vida no será ni salir con tus amigas, ni echarte siestas de tres horas, ni siquiera estudiar o trabajar. La independencia es el eufemismo de la esclavitud de las tareas cotidianas.

Empiezas a incluir el valor económico de las cosas como algo a tener muy en cuenta

Cuando no te encargas de comprar comida, ni productos de limpieza, etc., te sobra dinero para comprarte ese póster que no vas a poner o esos audífonos nuevos tan bonitos. Cuando los gastos diarios merman tu cartera, aprendes a priorizar.

La plancha sirve para algo

Llega un momento en la vida de todo joven que se independiza en el que se da cuenta de que el número de arrugas en la ropa puede llegar a extremos en los que duele la vista. Y así es como el 90% de la población aprende a planchar.

Cuando te decían “apaga las luces” no era porque fueran vampiros cuya debilidad eran los alógenos

Desde que te independizas, miras las luces encendidas en una habitación vacía como una amenaza que puede impedirte comprar la comida de mañana.

Aprendes en cuanto tiempo un alimento deja de ser comestible

Y si no es por las buenas, lo aprenderás reflexionando en el baño durante un día entero.

El polvo existe

Todo parece limpio hasta que un día descubres pelotas de golf hechas de pelusas, notas el suelo un poco más oscuro de lo habitual y, de repente, ves una telaraña del tamaño de una cama. Entonces, descubres que esa limpieza que se hace en la casa, por muy limpia que parezca a primera vista, es totalmente necesaria si no quieres vivir en un mar de nubes grises que vuelan por la casa al abrir la ventana.