Por si todavía no quieres aprender a bailar, esto te hará cambiar de opinión

17 May 2017

Además de ser el quinto de los 7 artes, el baile obliga a uno a hacer ejercicio, cuyos efectos positivos son ampliamente conocidos. También tiene una connotación social y de ocio asociada a la fiesta. Pero es que, además, bailar puede hacerte tener más memoria y padecer menos enfermedades mentales.

Así lo afirma en sus estudios el psicólogo Peter Lovatt, profesor de la Universidad de Hertfordshire. Este profesor y ex-bailarín ha dedicado su carrera profesional a investigar los beneficios del baile en la mente. En sus estudios llegó a conclusiones sorprendentes: las terapias con baile ayudan a combatir la depresión clínica, así como el parkinson.

Este último dato queda también expuesto en su plática TED, en la que explica cómo fueron los experimentos con los pacientes que padecían parkinson. Los pacientes que habían hecho ejercicios similares al baile durante un periodo largo de tiempo presentaron mejorías tanto físicas como sociales y cognitivas.

También explica otro estudio en el que se tomaron dos grupos de personas: a uno le mandaron hacer ejercicios aeróbicos y de estiramientos tres veces por semana, mientras que al otro le hicieron bailar con la misma frecuencia. El primer grupo vio su hipocampo (parte del cerebro encargada de la memoria) reducido tras un año (una reducción normal y natural), mientras que el hipocampo del otro grupo de personas no solo no había reducido su tamaño, sino que había crecido.

Por si fuera poco, existen estudios que le han puesto atención a la parte social. Y es que bailar bien te hace más atractivo a los ojos del otro sexo. Así lo afirmaban investigadores de la universidad de Northumbria, Reino Unido. En su investigación, publicada en The Royal Society Publishing, se analizó a 200 hombres y mujeres heterosexuales que bailasen. Las imágenes de un grupo se mostró al otro y se les dijo que evaluasen en una escala del uno al siete cuán atractivos les parecían. Las mujeres que movían las caderas fueron las que más nota obtuvieron, mientras que los hombres más atractivos eran los que movían más el cuello y torso.

Con esto nos queda claro que aunque uno no sea el mejor bailarín, el bailar siempre será positivo. Para el cuerpo, par el cerebro y hasta para tu vida amorosa. Así que tal vez deberías volver a contemplar el pagarte esas clases de baile.