Sufrimientos que tiene todo hombre al que le gustan las películas románticas

24 January 2018

Ser hombre y tener un particular gusto por películas románticas no es una tarea sencilla. La vida nos presenta una serie de retos diarios que hay que estar pasando para seguir con vida en este mundo. Aquí algo de nuestro cotidiano sufrimiento.

Aspiramos a ser alguno de esas películas

Tal vez la razón principal del gusto por sufrir con cintas romanticonas, está en que queremos estar dentro de la película.

Queremos ser ese maldito Ryan Gosling que se enamora de Rachel McAdams en The Notebook o ese estúpido Joseph Gordon-Levitt que logró salir con Zooey Deschanel.

No poder recomendar películas románticas

Pocos, muy pocos hombres de nuestro círculo cercano compartirán el gusto por las películas amorosas. Así que uno debe quedarse con las ganas de recomendar alguna buena cinta que nos haya hecho el viernes por la noche.

Queremos que todo acabe feliz… siempre

Claro que somos románticos y por eso sufrimos con esto. Y qué terrible es encontrar algo que parece perfecto y que nos termina rompiendo el corazón porque al final el amor no triunfa de una u otra manera.

Esa clase de películas, nos deja un vacío enorme.

Rachel McAdams, el amor de nuestra vida

La hemos visto tantas veces que ya nos enamoramos. No sólo es esa atracción física, también es una especie de conexión con alguno de sus papeles lo que nos hace amarla.

Y es un sufrimiento por una única razón: es inalcanzable.

El penoso historial de Netflix

¿Sabes lo difícil que es el que Netflix te recomiende películas de alto calibre amoroso y que alguien se dé cuenta? Nosotros sí, y es horrible.

Ese sentimiento de traición

El mundo indica que deberíamos estar por ahí viendo sangre, autos a toda velocidad, balazos y robos de bancos, pero no. Preferimos encontrar la belleza en algo como Manhattan de Woody Allen. Y aunque lo preferimos mil veces, nos sentimos sucios.

Nuestra vida amorosa es terrible

Y la cima de la montaña es nuestra penosa historia de amor. Inexistente en algunos casos o completamente tormentosa. Nuestro refugio son las películas y habrá que vivir con eso… hasta que aparezca nuestra Rachel McAdams.