Te compartimos algunos tips para que dejes de procrastinar

10 July 2018

“Nunca dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, consejo de Benjamin Franklin, autor, político, administrador de correos, científico, inventor, activista cívico, hombre de estado y diplomático.

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¿Retrasas voluntariamente una tarea necesaria hasta que el pánico de una junta para revisar el trabajo o la fecha de entrega? Si la respuesta fue afirmativa, te informamos que eres un procrastinador crónico. Como la mayoría de los rasgos de personalidad, un estudio reciente de la Universidad de Colorado, en Boulder dice que tiene que ver mucho con nuestros genes, pero antes de que empieces a culpar a tus padres de esta inclinación por dejar todo para el último minuto, recuerda: la mayor parte de las características de tu personalidad son en parte hereditarias, pero eso no significa que no puedas cambiarlas.

Dejar de procrastinar

 

Tom Pychyl, profesor de psicología en la , y autor de “Resolviendo El Rompecabezas De La Procrastinación”, comparte estrategias para ayudar a la corteza pre frontal a salir victoriosa.

Entiende la verdadera definición de procrastinación

Esto es muy importante, hay varias maneras de retraso que son favorecedoras ya que la vida es, después de todo, una sucesión constante de compensaciones. A veces necesitas desaferrarte de un proyecto porque algo más importante surgió. Eso no se llama procrastinación, sino tomar una decisión informada. La procrastinación por otro lado, nunca es positiva.

Deja de poner excusas

La procrastinación es un retraso voluntario de un acto favorecedor intencionado y por eso causa disonancia incómoda que intentamos aliviar con una bola de excusas. ¿La más común? “Trabajo mejor bajo presión”. Cualquiera comete más errores si está bajo presión. Lo que realmente estás diciendo es que lo único que te motiva a trabajar, es una gran cantidad de presión por terminar.

La misma atención al detalle es posible aunque no estés presionado. Aprender cómo alcanzar voluntariamente un estado de flujo requiere tiempo y esfuerzo, pero es el secreto de la productividad. Los procrastinadores necesitan darse cuenta que es posible concentrarse sin la motivación del pánico por las fechas límite, esto toma práctica.

Minimiza distracciones y ponte fechas límite

Las distracciones por supuesto disminuyen tu productividad, pero para un procrastinador crónico, son lo peor. Es mejor quitar la mayoría.

Como suma, establece un horario estricto para ti. “La autonomía es buena para los que no procrastinan pero los que sí lo hacen, necesitan fechas límite”, dice Pychyl. El profesor de psicologia recomienda que pongan sus propias metas en términos concretos. Detalles específicos los ayudarán a tener cierto orden.

No dejes que tu niño interno dicte tus acciones

A veces rechazamos la noción de la frase esperanzadora: “me darán más ganas mañana”, ¿por qué insistimos en tener la idea de que un trabajo que repelamos se hará mágicamente menos aversivo en 24 horas? Cuando decides procrastinar, te quitas algo de estrés y eso te hace sentir bien. Así que cuando predices cómo te vas asentir mañana, basas tu predicción en tu humor actual.

Como suma, los escaneos cerebrales muestran que tendemos a pensar en nuestro futuro ser como si fuéramos extraños, lo que explica por qué estamos frecuentemente sobreestimando nuestra habilidad/deseo para cumplir una tarea necesaria pero indeseable dentro de tres semanas.

¿El mayor mito que los procrastinadores deben eliminar? Romper el ciclo de retraso y decir: “Lo haré mañana”. Una vez que te des cuenta que esto es una estrategia para evitar hacer las cosas, estás en el camino correcto.