Esto es lo que debes evitar si quieres dejar de procrastinar en la oficina

04 January 2018

¿Eres de los que deja todo para el final? Y aparte de eso, ¿no te das cuenta que todo lo que haces lo haces a la mera hora? Ahm… eres un procrastinador crónico.

Te alistas para disque trabajar

¿Te acuerdas del dicho: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”? Esa, como procrastinador, es la frase más que más odias. ¿Por qué hacerlo hoy si mañana tengo tiempo?

Obviamente cuando llega ese día tratas de hacer lo que te entusiasma un poco más: desayunar, lavar un poco de ropa, ir de paseo con el perro, etcétera. Lo de siempre, ¿no?

Pero llega ese momento en que ya no te queda otra cosa que hacer más que trabajar… Pero no importa lo que sea, siempre encontrarás otra cosa qué hacer para evitar dedicarte a lo que debes.

Lo que tienes que hacer no te entusiasma

Si de por sí no quieres trabajar y encima le agregas que lo que tienes que hacer no te gusta nada, es obvio que lo vas a posponer unos minutos… Ok, tal vez una media hora. Seamos honestos, lo vas a terminar haciendo en la noche.

Para eso vas a encontrar mil excusas.

Redes sociales

Antes de empezar a chambear decides meterte a Facebook y ver todo lo que pusieron tus amigos porque, según tú, mientras trabajes, ya no vas a volver a entrar para no distraerte.

Pero a quién quieres engañar, sabes que al entrar a esta red social le vas a dar click en varios linos par leer, luego vas a darle like a la foto de tu ex, o si no, vas a pelearte con alguien en los comentarios.

O simplemente jugar la novedad de la red.

No te hagas, esa es una forma de procrastinar sólo que lo bloqueas porque según tú, te estás relajando.

YouTube

Da la casualidad que uno de los links que visitaste en Facebook traía un video de una canción, que a la vez te recordó otra rola, la cual buscas y escuchas.

Eso es otro signo de no querer hacer tus deberes. Encuentras pretextos absurdos para no concentrarte, ¡y no mientas! Puedes trabajar al mismo tiempo que oyes un disco.

“En cinco minutos”

Comprométete a concentrarte aunque sea unos minutos para trabajar. Sé que esto es difícil pero alguien tiene que hacer el trabajo.

Por favor, no apliques la frase clásica de “en cinco minutos empiezo”, porque no van a ser cinco, pueden ser hasta dos horas o de plano no hacer nada otra vez si no hasta el día siguiente y así sucesivamente.

Una buena solución es darte descansos de 15 minutos. Trabaja una hora, enfócate y luego levántate a tomar un las de tiempo para, de preferencia, caminar. No vayas a prender la tele, todos sabemos en lo que va a acabar eso.

Botanas o hablar por teléfono

Por fin pudiste comenzar a trabajar hasta que se te ocurre ir por una botana. Y esa “ocurrencia” es otro signo de la procrastinación; sigues sin querer hacer nada.

No tienes hambre y menos tienes antojo, pero esa es tu excusa para levantarte de tu lugar y no hacer lo que deberías tener ya terminado.

Y si no es el apetito, es llamarle a un amigo, mensajearlo, etcétera. El punto es perder el tiempo y… sólo tú sabes cómo hacerlo. 🙂

¿Qué hacer?

La procrastinación la puedes erradicar en su totalidad. Necesitas un poco de fuerza de voluntad, tantiiiita.

– Date cuenta de que lo que haces es evitar trabajar.

– Usa un cronómetro para medir tu tiempo de efectividad y date esos 15 mins de descanso.

– Castígate. Si ves que procrastinas, comienza a poner dinero en una alcancía por cada vez que lo hagas. Sí, ya sé; eso es muy de abuelito pero funciona.

– Ponte horas o fechas límite. Lo que sea que tengas que hacer, impone un límite de tempo para que lo termines y te puedas concentrar en otras cosas.