Señales de que tu trabajo te está haciendo la vida miserable

10 January 2018

Sí, tu chamba puede ser la razón principal de tu sufrimientos. Identifícalo antes de que sea tarde.

No puedes dejar de hablar del trabajo

Todo el día, ya sea la hora de cenar o incluso el fin de semana. Esa bronca del supervisor, el desplante que te ha hecho la de administración, esa conversación en la que se te ocurrió la palabra “renuncio”… No sabes por qué, pero te resulta imposible dejar de hablar del trabajo ni un minuto.

Todo el mundo te dice que te la pasas quejándote

Y tienen razón. Estás todo el día quejándote, a veces en modo ‘tristeza absoluta’ y a veces en modo ‘ira homicida’. Pero en caso es que siempre tienes la queja en la boca. Y eso, ¿qué hace? Envenenarte vivo y restarte fuerza mental, porque vives instalado en el pesimismo y en la angustia permanente.

No tienes ganas de socializar

Ya no te diviertes. Todas las conversaciones te parecen vacías y prefieres estar solo. Nada te sirve para desconectar, y por eso optas por quedarte sumido en tus pensamientos negativos y autocompadecerte.

No eres capaz de encontrar lo positivo

Aunque en un mismo día te hayan pasado diez cosas buenas y una mala, esta última ensombrece al resto. Es más sencillo pasar por alto lo positivo que lo negativo, por eso siempre tiendes a ver el vaso medio vacío. Bueno, más bien, ves el vaso hecho añicos en el suelo y encima te toca limpiarlo a ti.

Odias levantarte de tu cama por la mañana

Y no sólo por pereza. Sabes lo que te espera, por eso los “5 minutos más” se convierten en “me cortaría una mano si con eso me dejaran quedarme en la cama”. Cualquier cosa para no tener que ir a la oficina.

Perdiste las ganas de hacer bien tu trabajo

¿Para qué? Si total… No participas en ninguna reunión, te has vuelto descuidado, trabajar solo para cubrir pendientes y salir cuanto antes de allí. Y, lo peor, te da igual que tu falta de profesionalidad te llegue a suponer el despido.

El domingo por la noche, tu peor pesadilla

Porque sabes que arranca una nueva semana de sinsabores. Se acerca el lunes, la rutina, la vuelta a tus tareas, y te sientes morir. Encima, no has disfrutado nada del fin de semana porque ni has salido ni has podido desconectar. Y ya empiezas la semana enojado, deprimido y agotado.