Si quieres ser productivo en tu chamba, la ciencia dice que escuches música que te guste

28 June 2018

Acompaña, motiva, inspira, entretiene, anima. El poder de la música es increíble. El ritmo mece tu cerebro. Te ayuda a concentrarte, a abstraerte y, por eso, muchos no entienden una jornada laboral frente al ordenador sin tener los audífonos en las orejas. Pero no todas las canciones sirven para lo mismo. No hay dos iguales, de la misma manera que no hay una tarea igual que la otra. Por eso hay que saber elegir bien el playlist que escuchas cuando te pones a trabajar.

¿Oficina ruidosa? Música a todo volumen

Que tampoco te sangren los oídos, pero casi. Cuando trabajamos en una oficina con mucho ruido ambiental, nuestro cerebro cae en un estrés inconsciente derivado de querer procesarlo todo. El permanecer atento a todo lo que ocurre alrededor, conlleva que nuestra mente reparta su foco entre infinidad de factores que no hacen sino restar concentración a lo verdaderamente importante. Por eso, el hecho de tener a nuestro cerebro ocupado únicamente en dos estímulos, la música y el trabajo, congela el efecto de muchas otras distracciones.

¿Trabajo en equipo? Tus favoritas

La música nos ayuda a desarrollar una identidad de grupo y nos predispone a trabajar en equipo. Por eso, si tu trabajo implica dinámicas de grupo, interacción con otros departamentos o te obliga a trabajar codo con codo con otras personas, será mejor que tengas a mano tus canciones favoritas. Escucharlas te ayudará a aportar lo mejor de ti y a no querer matar al de al lado.

También te puede interesar: Este empresario alemán te dice cómo convertirte en líder para todo trabajo

¿Trabajo repetitivo? Música animada

Porque está demostrado que las personas que trabajan en cadenas de montaje o que tienen tareas monótonas trabajan mejor con un ritmo activo y rápido en sus oídos. Escuchar música que nos gusta provoca que nuestro cerebro libere neurotransmisores como la dopamina que nos hacen sentir mejor y nos alejan del estrés. Y todo eso se traduce en un trabajo más cómodo, en una mayor concentración e, incluso, en un estado de ánimo más positivo.

¿Trabajo novedoso? Mejor no escuchar nada

Porque bastante tienes con aprender lo que te están enseñando y estar atento para que no se te escape nada ni quede pelito suelto como para sobrecargar al cerebro con la tarea de procesar otros estímulos. Cuando abordamos nuevos trabajos, todos nuestros sentidos deben estar concentrados en absorber los nuevos mecanismos para que nuestra mente los asuma y procese, por eso es mejor esperar a tenerlos bien sabidos para comenzar a acompañarlos con canciones de fondo.