Así es como deberías calmar tu ego para recibir retroalimentación negativa

12 April 2019

Lidiar con la gente no es nada fácil, menos aún cuando es en la chamba o sitios donde no puedes elegir con quién laborar o interactuar, etc. Por eso es que cuando estás en un trabajo y recibes retroalimentación negativa, la cosa se pone muy difícil. Si te pones a la defensiva es porque tu ego se está interponiendo. ¿Qué hacer al respecto?

Según el CEO de Bregman Partners Peter Bregman, cuya compañía se enfoca en ser mejores en cuanto al liderazgo, cualquier persona no quiere saber que se equivocó, si no todo lo contrario a pesar de que sí haya hecho algo mal. “Es especialmente molesto darte cuenta de tus puntos ciegos cuando pensaste que hacías un buen trabajo”, cuenta Bregman.

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Todo lo que se nos dice dentro de una retroalimentación nos hace cuestionarla. ¿Y cómo es que nuestro ego se entromete? Así, de acuerdo al mismo Bregman.

Te haces la víctima: “Tienes razón, pero no es mi culpa”.

O bien cuando eres muy orgulloso: “Tienes razón, pero estuvo bien”.

Cuando quieres minimizar algo: “La verdad no es para tanto”.

O cuando niegas: “¡Yo no hago eso!”. O evades: “¡No necesito esto!”.

¿O te ha pasado que culpas a alguien más? “El problema son los demás”.

O si quieres atacar a alguien: “Pues quizá lo hice, pero tú hiciste (cualquier otra cosa)”.

Rechazar: “Es que no sabes nada de (el asunto en cuestión)”.

Cuando te quieres ir por la tangente: “Ese no es el problema”.

Invalidar a los demás: “Le he preguntado a otros y nadie está de acuerdo con tu crítica”.

Si ya te diste cuenta que contestas así en más de una de estas situaciones entonces calma un poco tu ego y aprende de ese tipo de retroalimentación y solo contesta con un simple:

“Muchas gracias por darte el tiempo y esfuerzo de decírmelo, gracias”.