Chicha Libre visita la CDMX este fin de semana y debes estar ahí

25 June 2019

Desde Brooklyn, Chicha Libre ejecuta una rabiosa mezcla de ritmos latinos, surf y pop psicodélico con inspiración amazónica y peruana. No contentos con eso, son capaces de acometer las más delirantes y fabulosas versiones en cumbia de Satie y Ravel. Así que ve preparando tus mejores pasos de baile.

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Sus cumbias amazónicas -así se llamó el colectivo a su creación- se inspiran en las escalas pentatónicas de las melodías andinas, algo de son cubano y la psicodelia de los órganos farfisa y moog. Están además detrás de los recopilatorios ‘The Roots of Chicha’, que han vuelto a poner a la chicha peruana en la primera línea, donde merece estar. En sus filas corre sangre francesa, venezolana, mexicana y estadounidense, combinación singular de la que surge Chicha Libre, agrupación emisora de un auténtico coctel sonoro, basado en la diversidad folclórica de América Latina, el surf gabacho y algo de psicodelia pop. Los seis músicos que integran la banda cohabitan en Brooklyn, NY, un territorio variopinto que inyecta todavía con más fuerza ese espíritu de mezcla que sirve de estandarte e inspiración a Chicha Libre.

En 2009, el grupo emitió Sonido Amazónico, su ópera prima, un material que recibió el aplauso de un público masivo, tanto en el Sur de Estados Unidos, como en países de América del Sur y también en España.

Un par de años después, con la formación renovada (dos americanos, un mexicano, un venezolano y un francés) Oliver Conan y Chicha Libre presentaron Canibalismo, un disco en el que se meten en los terrenos de la psicodelia para rendirle homenaje a tres de los grandes de la cumbia chicha: Los Mirlos, Los Shapis y Ranil. Basados en la vieja idea del “canibalismo” (promulgada en 1928 por el poeta Oswald de Andrade), Chicha Libre opta por el sincretismo y presentan un disco que viaja desde los Beach Boys hasta Os Mutantes y Wagner. Este es el sonido caníbal de músicos que beben de muchas fuentes y que ignoran con desacato e inteligencia los límites culturales de los géneros musicales.