Consejos comunes que alguien que la está pasando mal no quiere oír

19 April 2018

Qué fácil es dar consejos, opinar cuando otro tiene un problema mientras lo vives desde fuera. Pero cuando vivimos algo en primera persona nos damos cuenta de lo distinta que es la teoría de la experiencia. Y todo esto gratis. Así que la próxima vez que cualquiera esté pasando un mal momento, piensa un poco antes de soltar una generalización sin sentido. Y, sobre todo, escucha bien antes de hablar.

“No es para tanto”

Restar importancia al problema del otro no hará que se sienta comprendido, sino que se ponga a la defensiva. Un mínimo de empatía no vendría mal para empezar. Si de veras crees que está exagerando, puedes hacérselo ver de un modo mucho más amable.

“Sé positivo”

Una actitud positiva ayuda mucho y siempre es un buen consejo, pero no es obligatorio estar felices las 24 horas 365 días. Hay momentos en que necesitamos desahogarnos, afrontar algo triste o procesar algo que nos ha dolido. Esconderlos bajo una sonrisa nunca hace desaparecer los problemas.

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“Sal, tómate algo y olvídate”

Sí, salir de fiesta y divertirse puede ser una buena forma de seguir adelante y abandonar por un rato tus problemas. Pero a menudo lo usamos para huir de ellos. Pero ojo, no deberías forzar demasiado a alguien que está tranquilo a cambiar la tranquilidad por la alegría de una fiesta. Si ves que pasa demasiado tiempo y no hay cambios, podría ser el momento de preocuparse. Pero pregúntale si le apetece salir, no se lo impongas.

“Lo que deberías hacer es…”

Antes de dar consejos, piensa si el otro no sabe igual que tú lo que le vas a decir. Más aún: ¿te ha pedido tu amigo que le digas lo que debería hacer? A veces solo contamos algo porque queremos que nos escuchen y desahogarnos, pero ya tenemos clara la solución o tal vez aún no estamos preparados para aplicarla.

“Te entiendo perfectamente”

Cuando alguien nos cuenta algo, tendemos a proyectar nuestras propias experiencias. Y si han acudido a nosotros es porque, efectivamente, sí buscan empatía. Pero, a menudo, nuestros recuerdos nos condicionan y no nos dejan escuchar bien. Cambia las afirmaciones por preguntas, aplica curiosidad, y te sorprenderás del mundo que hay en la cabeza de los demás cuando te propones escucharles en serio.

“¿No estás en tus días?”

Remate final. Si te dicen esto, sienta realmente mal. Y con toda la razón. Por supuesto que es posible que los cambios hormonales afecten al estado de ánimo, pero también lo hacen el clima o lo que has comido. No podemos desautorizar los sentimientos de alguien solo por esa razón.

“Es culpa tuya”

Es posible que tu amigo se esté equivocando o que tu opinión sea totalmente contraria a la suya, pero acusarle no es la forma más amable de hacérselo notar. Puedes sugerirle formas alternativas de enfocar su problema o hacerle reflexionar sobre la otra parte de su dilema. Las fórmulas “¿No crees que…?”, “¿Y si pruebas con…?” o “Tal vez sería más útil si…” podrían resultarte muy útiles. Recuerda que las mejores críticas son las constructivas.