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Si quieres encontrar una chamba que involucre creatividad, te tienes que preparar para desvelarte, tener mal humor, aguantar pésimas opiniones y ser marginado (ok, eso último a veces).

Tener un trabajo en el que tu creatividad es la razón por la que tienes para comer, puede ser bastante difícil y agotador.

Tu vida está llena de etapas que todos los creativos comparten. Si no has vivido esto, no te puedes llamar ‘creativo’.

Pensar, pensar, pensar y más pensar

Es lo que haces cada hora, de cada día, de cada maldita semana (si es que tienes semanas) hasta que se te ocurra la idea que dará forma a todo el trabajo.

Sigues pensando

Sí, porque probablemente la idea que se te haya ocurrido no sea tan simple de aterrizar, probablemente este a 1000km de altura y en el descenso pierdas los mandos, los papeles, la paciencia y las turbulencias hagan que te plantees renunciar.

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Decides poner manos a la obra

Te sientas, abres la computadora, el programa que utilizas, tomas aire y… empiezas a bocetar y a tantear todas las ideas que se te habían ocurrido para poder conseguir que la idea llegue sana y salva a su destino de llegada. Este proceso tiene varias partes:

a) Todo va a salir bien

b) ¿Qué clase de basura estoy haciendo?

c) Voy a borrarlo todo y empezar de nuevo

d) ¿Qué clase de basura estoy haciendo otra vez?

Te pones mal y comienzas a llorar

Nada sale como habías pensado de nuevo. Das patadas. Haces berrinche e intentas pensar en el problema mientras continuas llorando en la cama.

Te desesperas a ti mismo. Suspiras muy profundamente. Bebes una o dos cervezas…

Recobras la cordura y te decides

Dices que vas a conseguir hacerlo por la madre que te pario. Cueste las horas que cueste. Unas bebidas energéticas o bien, tazas de café; audífonos puestos y que sea lo que Dios diga.

Trabajas y  trabajas por muchas horas

Lo intentas de mil y una maneras porque has tomado la decisión de que vas a lograrlo. Nadie te va a detener.

Lo logras

Sí ya está, has acabado, está perfecto. Lo guardas, 20 veces por si acaso y con un nombre que deje clarísimo que ese y solo ese archivo es el bueno, el correcto, el definitivo.

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